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Ludivine y Happy - Equitación Americana - Los Campeones


Happy


Happy es un mulo nacido en 2017, hijo de una yegua Quarter Horse (línea Smart Little Lena) y de un burro de los Pirineos. Llegó a mi vida en 2021, cuando tenía dos años y medio.

En aquel momento, toda su educación debía rehacerse desde cero. Era difícil de manejar e incluso podía resultar peligroso.

A los cuatro años, pasó cuatro meses con Patrice y Vinciana Ferré para un proceso de rehabilitación y doma. Fue una etapa decisiva que le permitió estabilizarse y volver a empezar sobre bases sólidas.

A su regreso, comenzamos juntos nuestra aventura en la equitación western. Como yo ya practicaba esta disciplina con mi yegua Paint Horse, fue natural continuar por ese camino. Así, desarrollamos una relación basada en la confianza, la sutileza y la constancia.


Nuestro recorrido


Poco a poco nos especializamos en:

Ranch Trail


Una disciplina exigente que combina maniobrabilidad y precisión a través de diferentes obstáculos y tareas típicas del trabajo en el rancho, como abrir y cerrar puertas, cruzar puentes, arrastrar troncos, manejar el lazo o transportar objetos.


Ranch Riding

Una disciplina que pone en valor los aires, la conformación y la actitud general del caballo de rancho.

También competimos en pruebas de rendimiento como Trail y Horsemanship.

Desde entonces, participamos en competiciones en Francia y Bélgica.

En 2024 nos proclamamos Campeones de Bélgica de Ranch Trail y obtuvimos la puntuación más alta en Ranch Trail en el Paris Prestige Show.

En 2026, tras un año de pausa, regresamos a la competición y logramos situarnos entre los seis mejores del Campeonato de Bélgica en todas nuestras categorías, compitiendo contra otros 35 caballos. En el France Prestige Show obtuvimos los siguientes resultados:

  • 1.º en Trail

  • 1.º en Ranch Trail

  • 2.º en Horsemanship

  • 3.º en Ranch Riding

Este año también marcó un nuevo hito con nuestra incorporación a las pruebas pie a tierra (maniobrabilidad y morfología y aires), algo que durante mucho tiempo parecía impensable para nosotros.

Trabajar con Happy requiere una gran sensibilidad y precisión. Contrariamente a lo que muchas personas creen sobre las mulas, él no posee ese carácter tranquilo o despreocupado que suele atribuírseles. Es extremadamente sensible, y no deja margen para el error.

Con él, la expresión «mano de hierro con guante de terciopelo» cobra todo su sentido. Todo debe ser justo y preciso cuando se trabaja con un mulo. Y, sobre todo, la relación debe basarse en la confianza y el trabajo en equipo, porque, a diferencia de un caballo, es imposible imponerle algo a una mula.



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